Señor Andrés Manuel López Obrador
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos

Señor Presidente,

Todos conocemos su filiación ideológica. Para nadie es un secreto su devoción por algunos dictadores de la región de su mismo signo político. Por eso sus más recientes declaraciones no toman por sorpresa a nadie. Pero no por ello dejan de ser insultantes.

Usted se ha negado reiteradamente a condenar la represión a los cubanos por la dictadura totalitaria que les somete, escudándose en una supuesta política de no injerencia en los asuntos internos de otros países. Pero no se ha aguantado la lengua para pedirle a los Estados Unidos de América el fin del embargo a la tiranía cubana.

Lo que de verdad es perverso, vil y canallesco es utilizar una supuesta amenaza externa que llevan anunciando hace 62 años y nunca se ha materializado, para tratar de justificar las violaciones a los derechos del pueblo cubano por la dictadura totalitaria impuesta por los hermanos Castro y el Partido Comunista de Cuba. Es la junta político-militar que representa su invitado especial la que oprime, segrega y reprime a los cubanos.

Usted ha hablado del respeto a la autodeterminación de los pueblos. Pero al menos en el caso de Cuba, Usted manipula y tergiversa ese principio al sustituir pueblo por gobierno, o más bien por dictadura. Son los pueblos, es decir los ciudadanos, y no sus gobernantes, quienes deben poder decidir su destino. La soberanía nacional se expresa a través de la soberanía popular. Pero si algo no ha tenido el pueblo cubano bajo la dictadura castrista, es precisamente la capacidad de poder decidir su presente y su futuro.

Dicen que para muestra, un botón. Pues la mejor evidencia de lo anterior la tuvo Usted a su lado. Su ilustre invitado especial no ha sido electo a los cargos que ocupa por el pueblo cubano. Miguel Díaz-Canel fue designado Presidente de la República a dedo por el general Raúl Castro, quien a su vez heredó el poder de su hermano Fidel. Este último, tan venerado por Usted, no sólo nunca se atrevió a someterse al escrutinio popular sino que incluso llegó a decir “elecciones, ¿para qué?”.

Sus palabras de hermandad y reconciliación dirigidas al exilio cubano fueron tan falsas que parecieron un chiste de mal gusto. Aunque más bien fueron un insulto a los cubanos. No puede haber reconciliación sin verdad y sin justicia. No son los exiliados y desterrados por ese régimen que Usted alaba y defiende quienes promueven la confrontación. ¿Por qué no condenó Ud, aprovechando que lo tenía a su lado, a la persona que llamó públicamente a un enfrentamiento entre cubanos, ordenando a través de la televisión nacional a los militantes del Partido Comunista de Cuba, único partido político permitido en la isla, que salieran a reprimir a los miles de cubanos que pacíficamente ejercían su legítimo derecho a la protesta y reclamaban libertad?

Mientras otros en el mundo se ponen del lado del pueblo cubano y condenan la despiadada represión ordenada públicamente por su invitado especial, Usted decide tratar de blanquear la imagen del régimen comunista cubano para así poder justificar su defensa de lo indefendible. Ciertamente su complicidad con la dictadura totalitaria y segregacionista cubana, así como sus declaraciones cínicas e hipócritas, son “una mancha de esas que no se borran ni con toda el agua de los océanos”.

Minervo L. Chil Siret
Miembro del Secretariado Ejecutivo del Movimiento Cristiano Liberación
17 de septiembre de 2021