De la zafra de los 10 millones al 100% de la población inmunizada con vacunas cubanas.

Se ha anunciado en los medios de prensa de la provincia Cienfuegos, sin mucha cobertura de los medios noticiosos nacionales, que a partir del domingo 29 de agosto comenzaría en los municipios de esa provincia, la inmunización masiva con la vacuna china BBIBP-CorV (Sinopharm), sin dar tampoco muchos detalles de dicha vacuna.

Y esto se anuncia después de haber rechazado por mucho tiempo el régimen cubano, de manera arrogante y soberbia, ofertas de vacunas de la Organización Mundial de la Salud y de otros países, y de haber demorado irresponsable y prepotentemente el inicio de la inmunización de los cubanos, apostando a la posible eficacia y a la producción masiva de sus propios candidatos vacunales.

El desastroso e irresponsable manejo del enfrentamiento al Covid-19, en el que incluso ha primado el afán de obtener divisas fuertes por encima de la protección de la salud de los cubanos, unido al ineficiente sistema sanitario, que además ha colapsado ante la magnitud de la pandemia, ha costado ya varios miles de vidas.

Y como siempre ha sucedido a lo largo de 62 años de dictadura totalitaria en Cuba, nadie asume su responsabilidad ni responde por los daños causados. Y la prensa, siempre cómplice, servil y complaciente con el régimen, cuando no le quede más remedio que admitir algo, si lo llega a hacer, encontrará miles de excusas para tratar de justificar lo injustificable.

Si alguna verdad ha dicho el señor Miguel Díaz-Canel, es la frase que más ha repetido desde que le designaron a dedo para ocupar el más alto cargo del Estado cubano. Que él y todo el equipo que le rodea, todas las autoridades a todos los niveles y todas las instituciones oficialistas, son continuidad.

Continuidad de la ineficiencia.
Continuidad de la ineptitud.
Continuidad de la improvisación.
Continuidad de los experimentos sociales.
Continuidad de las consignas y la propaganda ideológica.
Continuidad del discurso de odio y guerrerista.
Continuidad de la irresponsabilidad de las autoridades.
Continuidad de las excusas.
Continuidad de la mentira y el engaño.
Continuidad del secretismo y la falta de transparencia.
Continuidad del desprecio y la falta de respeto al pueblo.
Continuidad del cinismo.
Continuidad de la arrogancia.
Continuidad de la soberbia.
Continuidad de la prepotencia.
Continuidad de la falta de libertad y de derechos.
Continuidad de la censura.
Continuidad de la segregación.
Continuidad de la represión.
Continuidad de la impunidad.
Continuidad de la dictadura totalitaria castrista.

Por eso a nadie ha de extrañar que la continuidad del estrepitoso fracaso del irresponsable y desastroso capricho de un hombre con la zafra de los 10 millones de 1970, sea el igualmente irresponsable y además criminal capricho de otro hombre, de retrasar injustificadamente el inicio de la vacunación de nuestros compatriotas por pretender inmunizar al 100% de la población con los candidatos vacunales cubanos, para así ocultar el desastre del sistema de salud de la isla y tratar de sostener el mito de la potencia médica que no se es.