En la primera jornada de debates sobre Cuba en el Plenario del Parlamento Europeo, los alabarderos del totalitarismo castrista en Europa han salido a defender a la dictadura cubana ante las denuncias y críticas dirigidas a ésta.

Es de notar que hace apenas unos días se hizo público una serie de comunicaciones por correo electrónico entre varios funcionarios y representantes del Parlamento Europeo, que salpican incluso a Josep Borrell, Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea, en la que claramente se complotaban para tratar de frenar y contrarrestar estas críticas al régimen cubano. Incluso quedó al descubierto que se comportaban como vulgares informantes de la dictadura comunista en la Eurocámara. Se evidenciaba así cómo algunos eurodiputados defienden más los intereses del castrismo que los de sus propios países.

Y de esa manera se comprobaba además que el Sr. Borrell (como también previamente su antecesora en el cargo, Federica Mogherini) se ha posicionado vergonzosamente como el Alto Representante en Europa de la dictadura más longeva del hemisferio occidental. La Sra. Mogherini se refería al régimen totalitario cubano como una democracia de partido único (¿sabrá ella que éso es un oxímoron?).

Otra muestra de la alineación de la Unión Europea con el totalitarismo cubano es Alberto Navarro, el actual Embajador de la Unión Europea en La Habana. El diplomático europeo no solo considera que en Cuba no existe una dictadura, sino que hasta se permite hacer lobby político a favor del régimen castrista en los Estados Unidos.

Y como guinda del pastel, el Alto Representante ha hecho una defensa a capa y espada del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación de la Unión Europea con Cuba. Según él, los Derechos Humanos son un elemento central de dicho acuerdo y son parte esencial de la política de la Unión Europea hacia Cuba. ¿En serio Sr. Borrell? Pues ciertamente lo disimulan muy bien, ya que no se nota por ningún lado.

El jefe de la diplomacia europea, en su defensa del acuerdo, reconoce que sólo han estado dialogando con lo que él denomina el gobierno cubano (entiéndase la dictadura) y con la “sociedad civil” reconocida por el régimen (entiéndase organizaciones progubernamentales de control ciudadano y represión alternativa).

O sea, que este acuerdo, en la práctica, no ha significado más que complacencia con la dictadura castrista ante la represión, que ha ido in crescendo; silenciamiento en los espacios comunitarios europeos de las voces que representan a la oposición democrática y a las víctimas del totalitarismo cubano; y financiamiento del régimen comunista y sus estructuras represivas, oficiales y oficiosas.

Añade el Sr. Borrell que el acuerdo es una herramienta que permite acompañar y apoyar las reformas del régimen castrista. Y termina el ilustre Alto Representante su defensa de este acuerdo diciendo que no se le ocurre otro mejor para relacionarse con Cuba. Es evidente Sr. Borrell que la dictadura totalitaria cubana coincide con Ud. en que para ella no puede haber mejor acuerdo que ése.

El Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba no es más que un acuerdo-fraude que se inserta en la estrategia castrista de promoción hacia el exterior del cambio-fraude (ciertas reformas económicas limitadas, sin cambios políticos y sin derechos para los cubanos; en alineación con determinados intereses foráneos que asumen una posición de complicidad con el totalitarismo castrista), en el que, lamentablemente, Europa y sus inversionistas se han ido metiendo de lleno.

Publicado originalmente en https://zoepost.com/acuerdo-fraude-para-calzar-el-cambio-fraude/