De vez en cuando, a los funcionarios de la dictadura totalitaria cubana, tan dados a mentir, les traiciona el subconsciente y se les sale una gran verdad.

Según el ilustre ministro de Economía y Planificación Alejandro Gil Fernández, “las mentes más jóvenes, más dispuestas a dar impulso a la economía en Cuba es la generación histórica”.

Según Gil, el general de ejército Raúl Castro y los comandantes José Ramón Machado Ventura y Ramiro Valdés Menéndez están permanentemente trabajando y guiándolos, dándole indicaciones.

Ciertamente son ellos las mentes más jóvenes, y también las más viejas, ya que son las únicas personas que de verdad toman decisiones en Cuba. Son ellos quienes realmente dirigen de manera totalitaria el país. El resto de los funcionarios, a todos los niveles, él incluido, son sólo marionetas que bailan al son de quienes les halan los hilos, y papagayos que repiten las consignas y el guión que les escriben los octogenarios que ellos adulan.

Para el flamante Viceprimer ministro, “tildar el modelo económico cubano de ineficiente es un absurdo”.

Lo verdaderamente absurdo es que alguien pretenda convencer a los demás de lo contrario, de que las cosas no son lo que parecen, de que el desastre que todos sufren no es tal sino todo un éxito, de que el país avanza aunque todos vean que retrocede, de que las mismas políticas y medidas fracasadas que han destruido al país son las que van a propiciar su desarrollo, y de que los mismos que lo han arruinado durante 60 años son quienes lo van a impulsar.

Lo verdaderamente absurdo es no querer reconocer la realidad.

Lo verdaderamente absurdo es no asumir su responsabilidad en la destrucción del país y culpar siempre a otros de los fracasos.

Lo verdaderamente absurdo es creerse que son superiores e infalibles, y que los demás son incapaces de pensar por sí mismos y por tanto no pueden ni siquiera cuestionarlos.

Lo verdaderamente absurdo es seguir negando la libertad y todos los derechos a todos los cubanos.

Lo verdaderamente absurdo es que en Cuba todo sea absurdo.

Lo verdaderamente absurdo es la dictadura totalitaria cubana.