Millones de personas alrededor del mundo celebramos hoy la Navidad, el nacimiento de Jesucristo. Dios se hizo hombre para mostrarnos su camino de amor, reconciliación, esperanza, paz y justicia para toda la humanidad.

Por eso, “para Cuba que sufre, la primera palabra”. Hoy el pueblo cubano vive (o más bien sobrevive) sin libertad, sin derechos, en una pobreza y marginalización crecientes y sin muchas esperanzas de un futuro, no ya mejor sino siquiera diferente.

Mi pensamiento y mi oración especial por quienes, además, sufren también las consecuencias de una opción por los pobres y marginados, especialmente por quienes se encuentran en prisión y por sus familias.

Que el espíritu de Dios y las enseñanzas de Jesús penetren el corazón y la mente de los cubanos, para que renazca la esperanza y comiencen a ver la luz al final del túnel.

Dios bendiga al pueblo de Cuba.

¡Feliz Navidad!