Tal y como se había anunciado, el “Presidente” cubano Miguel Díaz-Canel, designado a dedo por el dictador Raúl Castro, presentó “a consideración” de los también designados a dedo Diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, su “propuesta” para el nuevo cargo de “Primer Ministro”, el Coronel Manuel Marrero, hasta entonces Ministro de Turismo.

Como también era de esperar, los diputados “aprobaron” de manera unánime (como siempre) está designación, que según reconoció el propio Diaz-Canel, ya había sido previamente aprobada (entiéndase elegida) por la cúpula politico-militar que verdaderamente rige los destinos del país tras bambalinas.

Este “Primer Ministro” en realidad no es más que un nuevo títere que asumirá la responsabilidad (y por ende la culpa) de todo lo que eventualmente sea necesario “rectificar”. Los verdaderos culpables, la junta político-militar que dirige supraconstitucionalmente el país, nunca van a asumir la responsabilidad de sus errores. Para ello designaron de entre sus filas, al tonto útil que fielmente les obedecerá y llegado el momento, será el chivo expiatorio que habrá que sacrificar para que se garantice que los designios de la mafia en el poder se cumplan y sus privilegios sean preservados.

Con la designación de este “nuevo” Consejo de Ministros se dan los toques finales para acabar de atornillar el proceso de cambios cosméticos diseñado por la oligarquía cubana para dar una falsa imagen de renovación y reformas, que ni se han realizado ni se van a llevar adelante porque de hecho, ni siquiera están planificadas. Es el cambio-fraude denunciado por Oswaldo Payá y el Movimiento Cristiano Liberación, y que cada vez más cubanos están identificando.

Cuba necesita cambios reales, profundos, estructurales. Cambios que garanticen en la ley y en la práctica, todos los derechos para todos los cubanos. Y el primero de ellos es el de poder elegir libre y soberanamente su presente y su futuro, en un proceso que se desarrolle en un ambiente de igualdad y de respeto a todas las opiniones y a la dignidad de todos los cubanos.

Cualquier otra cosa es más de lo mismo, aunque lo envuelvan en celofán para aparentar que es algo novedoso y distinto. Cuba tiene un “Presidente” y hasta un “Primer Ministro” designados a dedo por el dictador. Tal para cual.