EL BLOG DE MINERVO

Un blog políticamente incorrecto, que tiene como pilares la Verdad y la Libertad.

Este blog nace de mi deseo y necesidad de comunicar mi opinión sobre el acontecer sociopolítico cubano e internacional. Y de que mis puntos de vista lleguen a ustedes, mis lectores, sin filtros, sin corrección política y teniendo siempre como pilares la Verdad y la Libertad.

Contrario a lo que hoy se estila y a lo que otros no se atreven a decir para no ser señalados por la dictadura de lo políticamente correcto, yo afirmo con sano orgullo que mi pensamiento y mis opiniones están ciertamente marcados, tanto ideológica como culturalmente, por las enseñanzas de los Evangelios, los principios del Pensamiento Social Cristiano y los valores del Humanismo Cristiano.

Así como por el pensamiento y la obra de tres grandes cubanos: el Pbtro. Félix Varela, Padre Fundador de la Nacionalidad Cubana; José Martí, Apóstol de la Independencia de Cuba; y Oswaldo Payá, mártir anticomunista y Apóstol de la Liberación. Los tres tenían en común su gran amor a la Patria y al prójimo, su fortaleza de principios, y su gran sentido de la responsabilidad y la ética.

Y es que cuando no se tienen principios y valores sólidos, cuando se priva de éstos a la sociedad, se produce un vaciamiento espiritual que es el caldo de cultivo idóneo para que aflore lo peor del ser humano y de la sociedad. De ahí nacen la corrupción, los crímenes, el deseo de entronizarse en el poder y de aplastar a quien se le oponga.

Pero también el miedo, el sometimiento, la simulación, la complicidad, la apatía, el escapismo, la alienación, la aceptación de cualquier alternativa aunque no sea justa sólo porque es menos mala que la realidad que se vive, la frustración, el resentimiento, el odio, el deseo de venganza.

Sobre estos pilares no se puede edificar una sociedad justa. Pero sin principios ni valores sólidos tampoco se puede construir una alternativa justa. Porque como bien nos enseñaba el P. Varela, “no hay patria sin virtud, ni virtud con impiedad”.

Verdad y Libertad están estrechamente vinculadas. Por eso les han temido siempre todos los tiranos y dictadores de todos los tiempos y latitudes. Ya nos lo decía Jesús, “conocerán la verdad y la verdad los hará libres”.

Y Martí nos enseñaba que la “libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía”. Por eso “para fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia” es necesario que se convierta finalmente en una realidad “que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. Y es que sólo así puede construirse una Cuba verdaderamente “con todos y para el bien de todos”.

Vivimos tiempos confusos, de posmodernidad y globalismo, en que todo se relativiza, y donde parece que nada tiene importancia y que por tanto, todo vale y cualquier cosa da igual. Algunas personas incluso se presentan como políticamente incoloras para simular una supuesta neutralidad o para aparentar una falsa superioridad moral o intelectual, al mismo tiempo que tiñen artificialmente la realidad de un color diferente según se trate de aliados o adversarios.

Pero no podremos superar nuestra realidad si nos negamos a reconocerla tal cual es. Si buscamos nuevos mesías salvadores o contemporizamos con falsas soluciones, apariencias engañosas de cambios o incluso reformas parciales, sólo estaremos contribuyendo a prorrogar las injusticias y a convalidar el cambio-fraude que pretenden imponernos.

No existen dictaduras buenas y dictaduras malas. Repetimos con Oswaldo Payá que “las dictaduras no son de izquierda ni de derecha, son sólo dictaduras”, que para poder existir y sostenerse requieren de la represión y la violación sistemática de los derechos de los ciudadanos. Y “los derechos no tienen color político”. Pertenecen a todos por igual, sin discriminación por ninguna causa. Por eso todos “los cubanos tenemos derecho a los derechos”, a todos los derechos, sin exclusiones de ninguna clase.

Ninguna alternativa será eficaz ni ninguna solución será verdaderamente tal si no va dirigida directamente a la raíz del problema. Y ésta es la falta total de libertad, democracia y un verdadero estado de derecho.

Urge que emprendamos un camino de liberación personal y nacional que nos lleve a superar nuestros miedos, desconfianzas, escepticismos y rencores. Es necesario que asumamos el protagonismo de nuestra vida y nuestra responsabilidad social para poder edificar un presente y un futuro que podamos legar orgullosos a nuestros hijos y nietos, que les devuelva la ilusión y la esperanza de poder hacer realidad sus sueños en su propia patria.

Muchos cubanos están despertando ya de esta larga pesadilla. Caminemos juntos. Podemos lograrlo. Solo tenemos que determinarnos. “Todos cubanos, todos hermanos, y ahora la libertad.”