Evo Morales, quien había entrado a la historia como el primer presidente indígena electo por su pueblo, está terminando su paso por la historia como el primer dictador indígena, derrocado también por su propio pueblo.

A los defensores del dictador, que cada vez son menos, no le deben estar cayendo nada bien las noticias que van saliendo una tras otra desde Bolivia, o incluso las que él mismo genera desde México, adonde huyó.

Desde la vida de lujos del “humilde indígena” hasta sus relaciones con capos del narcotráfico, a quienes incluso llega a pedirles que bloqueen el acceso de alimentos y recursos a las ciudades para asfixiarlas y someterlas.

Y ni hablar de la pérdida del respaldo de su propio partido político, el Movimiento al Socialismo. El MAS reconoció la legitimidad de la sucesión presidencial de Jeanine Añez debido tanto a la renuncia y abandono de sus cargos del Presidente de la República y de su Vicepresidente, como a la renuncia de los Presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado. Además presentó un proyecto de ley para convocar nuevas elecciones y ya ha anunciado que se presentará a los comicios con nuevos candidatos en la dupla presidencial, escogidos entre los que se quedaron en el país.

Y por si esto fuera poco, el propio Evo Morales parece adicto a la mentira y el fraude. No satisfecho con el megafraude electoral que desencadenó las protestas que provocaron su renuncia, ahora sale con otra mentira y otro fraude más.

En una comparecencia de prensa, presenta un vídeo donde pretende denunciar la supuesta represión policial en su país natal, y resulta que es un video de 2013 que refleja hechos acontecidos en México. Y encima, para demostrar cuánto ha cambiado Bolivia con su mandato, dice que de niño los maestros lo obligaban a cantar “Lamento Boliviano”, canción que se dio a conocer en 1986 por la banda argentina de rock Aliento Etílico y que se popularizó con una nueva versión hecha por los también argentinos Enanitos Verdes en 1994, cuando él ya tenía 27 y 35 años de edad respectivamente.

Parece que el mitómano Evo Morales aprendió muy bien de sus tutores y jefes, los hermanos Castro.

Publicado originalmente Noviembre 22, 2019